marzo 30, 2005

Algo de cotidianidad

Pepe le Puf está durmiendo en la pieza de Zuly... ellas ya entraron a clases y Pepe vive todo el proceso de reincorporarse luego de un año de haber congelado... difícil tarea...

Angelito, en cambio, sigue siendo explotada en su trabajo, aunque ella diga lo contrario... los últimos 3 días ha trabajado mañana y tarde, como siempre... desde las 8 de la mañana hasta las 9 de la noche, con una hora de colación a medio día... aún así, tiene insomnio... así que la pasamos a buscar por la noche para deambular por la vida...

Yo sigo en busca de trabajo... requiero uno con urgencia para poder buscar departamento e irnos con Angelito de una vez por todas... así se me quita la costumbre de vagar por las calles antofagastinas sin rumbo real buscando nada, sólo para no llegar a casa... la única que entiende eso es Pepe, porque a ella tampoco le gusta llegar a su casa...

Anoche fue una buena noche... entretenida... interesante... fuimos al Parque Brasil y nos paramos en la Glorieta con ínfulas de artistas callejeras... Angelito y Pepe bailaban... en realidad, Angelito bailaba y Pepe trataba de bailar... como es tan descordinada la pobre...

Yo recité la Poesía del Gato... blanco y rubio, tan monín... su rabo era así de gordo... se llamaba Pirulín... la Zuly no quizo cantar y mientras las otras dos la presionaban yo abogué por la necesidad de respetarla y de darle el tiempo necesario para hacer lo que quisiera hacer cuando lo quisiera... nuestro único espectador fue el cuidador de la Glorieta, que amablemente prendió las luces... creo que le caimos simpáticas... de todas formas, debe ser extraño ver a cuatro mujeres solas, muertas de la risa, dándoselas de artistas y sin ningún gramo de alcohol en el cuerpo... no es lo cotidiano... lo cotidiano sería que hubiésemos estado tomando escondidas en los arbustos en medio de la oscuridad, como la mayoría ahí... pero nosotras no somos cotidianas... y creo que de cierta forma, seguimos siendo La Tribu...

Mía