marzo 28, 2005

Encuentro algunas horas

Esta mañana me levanté triste. Ayer por la noche pasamos a buscar a Angelito a su trabajo y me preguntó a qué se debía eso de las Horas Perdidas. Y yo no pude explicarle. Así que me quedé en la noche pensando y la consecuencia es que me levanté triste esta mañana.

Todo dice relación con el espacio de tiempo que hay entre el jueves por la noche y el viernes a mediodía. Mientras el mundo celebraba Semana Santa con sus ritos de privación y reflexiones. Yo, en cambio, me di licencias que no suelo darme, a pesar de mi autodenominada personalidad casquivana, que generalmente son más palabras que acciones.

Hace unos días le dije a Pepe le Puf que no quería más revolcones en mi vida. Y es verdad, no los quiero. Es sólo que a veces los largos períodos de soledad te demuestran que son la única opción para descargar tensiones sexuales. Un tema puramente físico, que generalmente no me cuesta manejar cuando se trata de temas puramente físicos.

¿Pero que pasa cuando hay ciertas actitudes que traspasan lo corporal? El jueves, mientras Pedro Luis fue a dejar a Angelito a su casa y yo conversaba de política, mi acompañante se acordó de su papá que le decía "hijo, usted necesita a una mujer que cuando llegue la noche lo entienda, lo acompañe, le haga cariñitos". Luego él me dijo lo mismo, que yo necesitaba a alguien al que al final del día, o cuando fuese necesario, pudiese contarle esas cosas que nunca le cuento a nadie... "es más que sexo -dijo- se trata de compañía"... un cómplice, pensé, y al primero que tuve en mi cabeza fue a Cristobal (no es ese su nombre de verdad, pero pensemos que se llama así)... es que Cristobal podía hacer eso: no verme en tres meses y con una sola sonrisa reconstruir mi alma en un segundo... y Cristobal se quedó ahí, deambulando como un fantasma el resto de la noche... y me fui con mi acompañante a su casa con el único objetivo de borrar al fantasma... pero nunca puedo... y eso me pone triste...

Además, me parece poco correcto que una persona a quién recién vienes conociendo te desnude el alma de esa forma. No es justo, mucho menos sano... ¿o será que se me nota demasiado mi sensación de soledad extrema y eterna? Esto de saberme Mujer Sola ya se proyecta demasiado y está a simple vista... o bien, el brasileño con su cara sonriente era más perceptivo de lo que pensaba... o fue pura coincidencia mientras me engrupía... al final, el grupo igual le resutó un poco... de todas formas creo que en realidad más me lo engrupí yo...

Mía